resumen
Creemos que Dios estableció un plan para salvar a la humanidad de la pena de muerte ocasionada por el pecado de Adán y Eva. Este plan manifiesta el amor de Dios por la humanidad ya que entregó a su Hijo unigénito para que las personas que crean en el Señor Jesucristo no se pierdan sino que tengan vida eterna. El Señor Jesucristo es la figura central del plan divino de salvación para redimir a las personas de la maldición del pecado.
El plan divino de salvación es una muestra sublime de la sabiduría infinita de Dios y su compasión y amor hacia la humanidad.
La figura central de este plan es el Señor Jesucristo a quien Dios constituyó como salvador del mundo. Su nacimiento, ministerio, muerte y resurrección explican la forma en Dios llevó a cabo este plan en la tierra para la salvación del hombre.
El plan de salvación confirma la facultad que tiene el hombre de pensar y decidir
sobre sus propias acciones y seguir el camino que considere mejor: Es la más grande
y hermosa cualidad que Dios le dio al hombre.

Desde el principio, el ejercicio de esta
facultad estuvo lleno de peligros para el hombre. Cuando éste cayó en pecado llenó
de tristeza a Dios, a Jesucristo y a todos los seres celestiales.
El mundo quedó mancillado por el pecado y habitado por seres que, aunque habían sido creados
limpios a imagen y semejanza de Dios, fueron degradados y condenados a la miseria
y la muerte por su desobediencia.
El Señor Jesucristo, es el Verbo que estuvo con Dios desde antes de la creación del mundo, se ofreció voluntariamente para salvar a la humanidad, en caso de que el
hombre ejerciendo su libre albedrío fallara.
Sin embargo, Dios había preparado un
plan mediante el cual el hombre podría ser redimido: ¡El Plan Divino de Salvación!
Este plan no desechó el libre albedrío que Dios concedió a los hombres, sino que lo
confirmó en su Hijo, quien voluntariamente se hizo carne, tomando la forma de
hombre para salvar a la humanidad:
“… Sacrificio y presente, y holocaustos y
expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron, (las cuales cosas se ofrecen
según la ley) Entonces dijo: Heme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita
lo primero, para establecer lo postrero. En la cual voluntad somos santificados por
la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez.” Hebreos 10:8-10.

El plan de salvación requirió que el Señor Jesucristo dejara su gloria cerca del Padre
para descender a la tierra. Aquel verbo hecho carne se humilló como hombre,
sintiendo sus tristezas y tentaciones.
Todo esto era necesario para que pudiese socorrer a los que iban a ser tentados.
“Porque en cuanto el mismo padeció siendo
tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados… Porque no tenemos un pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hebreos 2:18 y 4:15.

Siendo en forma de hombre, el unigénito Hijo de Dios fue entregado en manos de los
impíos y sometido a todo insulto y tormento, sufriendo la más cruel de las muertes y padeciendo largas horas de terrible agonía Isaías 53:3-5.
El Señor Jesucristo no quedó muerto en el sepulcro, sino que resucitó triunfante para salvación de la humanidad:
“Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de
Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al cual vosotros crucificasteis y
Dios le resucitó de los muertos… Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro
nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”
Hechos 4:10-12.

La Iglesia de Dios fundamenta su creencia del plan divino de salvación para salvar a
la humanidad de la sentencia de muerte ocasionada por el pecado de Adán y Eva, de
conformidad con lo que dicen las siguientes citas de las Sagradas Escrituras.
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1
LA PALABRA PROFÉTICA QUE LLENÓ DE ESPERANZA AL HOMBRE:
“Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la
simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
GÉNESIS 3:15.
2
EL AMOR DE DIOS POR LA HUMANIDAD:
“Porque de tal manera amó
Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en
él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo
al mundo para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por
él” JUAN 3:16-17.
3
LA HUMANIDAD RECONCILIADA CON DIOS POR LA MUERTE
DEL SEÑOR JESUCRISTO:
“Porque si siendo enemigos, fuimos
reconciliados por Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando
reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, mas aun nos
gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora
recibido la reconciliación.” ROMANOS 5:10-11.
4
LA VIDA ETERNA PARA LOS QUE RECIBEN Y ACEPTAN EL MENSAJE DE SALVACIÓN:
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi
palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Vendrá
hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que
oyeren vivirán.” JUAN 5:24-25.
5
LA RESTAURACIÓN DE LA TIERRA A SU ESTADO ORIGINAL:
“Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.”
SALMOS 37:29. “Y no habrá más maldición; sino que el trono de Dios y del
Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán.” APOCALIPSIS 22:3.
6
DISPOSICIONES PARA QUE TENGA EFECTO EL PLAN DE SALVACIÓN EN LA VIDA DE LAS PERSONAS:
“Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré,
será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” JUAN 4:14.