resumen
Creemos que Dios proveyó una total y plena expiación para perdonar los pecados de las personas mediante el derramamiento de la sangre del Señor Jesucristo al ser crucificado. Las personas pueden ser rescatadas del mundo de pecado en que viven con la sangre preciosa del Señor Jesucristo como de un cordero sin mancha y sin contaminación.
Aquellas personas que menosprecien la sangre del Señor Jesucristo recibirán su castigo.
En la dispensación levítica, Dios ordenó al pueblo de Israel el sacrificio de animales limpios para el perdón de sus pecados.
El sacrificio de animales fue una figura del sacrificio del Señor Jesucristo, quien vino a ser el Cordero perfecto, que quitó el pecado del mundo, derramando su sangre en la Cruz para remisión de los pecados de los que creyeran en el evangelio de salvación:
“Y no por sangre de muchos cabritos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención” Hebreos 9:12.
La sangre es el líquido rojo que circula por las arterias y venas de los seres vivos. Su función es distribuir oxígeno, nutrientes y otras sustancias a las células del organismo, y recoger de éstas los productos de desecho.

Por eso en las Sagradas Escrituras se menciona que la vida de toda carne es su sangre. El pueblo de Israel ofrecía sacrificios de animales limpios a Dios para recibir el perdón de sus pecados:
“La sangre de los toros y de los machos cabríos no podían quitar definitivamente los pecados de las personas, ya que tenían que ofrecerse cada año. Al realizar estos sacrificios se hacía conmemoración de los pecados” Hebreos 10:1-4.
Los sacrificios que se ofrecían eran únicamente una figura que representaba a la víctima pura, santa y sin mancha inmolada en la cruz para salvación de la humanidad:
“Lo cual era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que servía con ellos… Mas estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes que habían de venir, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es a saber, no de esta creación. Y no por la sangre de machos de cabrío, ni de becerros, mas por su propia sangre entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención.” Hebreos 9:9-12.
La sangre de las víctimas que se ofrecía fue una figura de la sangre del Señor Jesucristo. El precio del rescate de la humanidad para libertarlos del pecado y de la muerte fue pagado con la sangre del Señor Jesucristo ofrecida como la de un cordero sin mancha ni contaminación.

El Dios Altísimo dio la muestra más grande de amor por la humanidad al entregar a su único Hijo para ser sacrificado en la cruz, para que el mundo alcanzara salvación. Sólo la sangre del Señor Jesucristo podía volverle al hombre la expiación de sus culpas:
“Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión… Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” HEBREOS 9:22 y 10:14.
El Señor Jesucristo murió de forma cruel, derramando su sangre hasta la muerte, su sangre nos reconcilia con Dios, nos redime, nos purifica, nos santifica, nos justifica y establece un nuevo pacto para tener oportunidad de alcanzar la vida eterna.
Con su sacrificio, el Señor Jesucristo rescataría a muchos, destruyendo al que tiene el imperio de la muerte y recuperando lo que el hombre había perdido por su desobediencia a Dios:
“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo” Hebreos 2:14.
El Hijo de Dios fue entregado en manos de los impíos y sometido a todo insulto y tormento, sufriendo la más cruel de las muertes y padeciendo largas horas de terrible agonía.

La sangre Jesucristo pagó la deuda del pecado de las personas que lo reciben como su Salvador, quedando liquidada dicha deuda con su sacrificio en la cruz. Fue ofrecido para rescatar a la humanidad de la esclavitud del pecado con el incalculable precio de su propia sangre como la de un cordero sin mancha y sin contaminación:
“Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata; sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación;… El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia; por la herida del cual habéis sido sanados.” 1a Pedro 1:18-19 y 2:24.
La sangre del Señor Jesucristo limpia a las personas de todo pecado en el momento de bajar a las aguas del bautismo para perdón de sus pecados pasados. Las personas son las que deciden en aprovechar o desperdiciar esta hermosa oportunidad que Dios les ha otorgado a todo el mundo:
“Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre” Apocalipsis 1:5. Leer también Hebreos 10:19-22.
En la víspera de la muerte del Señor Jesús, previamente a ser sacrificado para ofrecer su vida por la humanidad al tomar la copa y darla a sus discípulos les dijo que todos bebieran porque era su sangre del nuevo pacto, la cual era derramada para perdón de los pecados de las personas.

Un pacto es una alianza o convenio entre dos o más partes que acuerdan cumplir determinadas acciones. La palabra testamento es un sinónimo de pacto. Un testamento es aquel documento que contiene la voluntad del testador con todas las obligaciones y requisitos necesarios para que sea válida la herencia estipulada en el testamento.
La herencia que dejó el Señor Jesucristo para toda la humanidad no fue de bienes terrenales o corruptibles sino que dejó como legado la promesa del reino de Dios: Romanos 8:16-17.
Para que las personas pudieran acceder a dicha herencia era necesaria la muerte del Señor Jesucristo:
“Así que, por eso es mediador del nuevo testamento, para que interviniendo muerte para la remisión de las rebeliones que había bajo el primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay testamento, necesario es que intervenga la muerte del testador. Porque el testamento con la muerte del testador es confirmado; de otra manera no es válido entre tanto que el testador vive” HEBREOS 9:15-17.
Con la sangre preciosa del Señor Jesucristo, los creyentes en el evangelio de salvación están asegurados en la misma herencia del Salvador del mundo, de la cual nos hizo copartícipes con la sangre de la alianza que Dios estableció para la remisión de los pecados de la humanidad.
Por ello, todas las personas que han sido rescatadas del mundo de pecado en que se encontraban podrán exclamar: ¡Gloria, bendición y alabanza al Señor Jesucristo que con su sangre pagó el precio de la remisión de nuestros pecados y nos compró la dicha del reino de Dios!

La Iglesia de Dios fundamenta su creencia de que Dios proveyó una total y plena
expiación para perdonar los pecados de las personas mediante el derramamiento de la
sangre del Señor Jesucristo de conformidad con lo que dicen las siguientes citas de
las Sagradas Escrituras.
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1
EL SEÑOR JESUCRISTO LA OFRENDA PERFECTA:
“El siguiente día
ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita
el pecado del mundo.” JUAN 1:29. “Sabiendo que habéis sido rescatados de
vuestra vana conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con
cosas corruptibles como oro o plata; sino con la sangre preciosa de Cristo,
como de un cordero sin mancha y sin contaminación” 1a PEDRO 1:19.
2
POR SU SANGRE SOMOS RECONCILIADOS CON DIOS:
“Mas Dios
encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo
murió por nosotros. Luego mucho más ahora, justificados en su sangre, por
él seremos salvos de la ira… Y no solo esto, mas aun nos gloriamos en Dios
por el Señor nuestro Jesucristo; por el cual hemos ahora recibido la reconciliación.” ROMANOS 5:8-11.
3
LA SANGRE DEL NUEVO PACTO PARA REMISIÓN DE PECADOS,
AQUELLOS QUE MENOSPRECIAN LA SANGRE DEL SEÑOR
JESUCRISTO RECIBIRÁN SU CASTIGO:
“Porque esta es mi sangre del
nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los
pecados.” MATEO 26:28. “El que menospreciare la ley de Moisés, por el
testimonio de dos o tres testigos muere sin ninguna misericordia ¿Cuánto
pensáis que será mas digno de mayor castigo. El que hollare al Hijo de Dios,
y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fue santificado, e hiciera afrenta al Espíritu de gracia?» HEBREOS 10:28-29.
4
EL DERRAMAMIENTO DE LA SANGRE PARA VIDA ES LA
PROPICIACIÓN PARA PAGAR POR NUESTROS PECADOS
PASADOS:
“Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la
redención que es en Cristo Jesús. Al cual Dios ha propuesto en propiciación
por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento a haber
pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados” ROMANOS 3:24-25.
“El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para
que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia: por la
herida del cual habéis sido sanados.” 1a PEDRO 2:24.