resumen
Creemos que el Espíritu Santo es la influencia divina que procede de Dios. Es el Consolador que el Señor Jesucristo prometió enviar en su lugar cuando ascendiera al cielo. El Espíritu Santo mora en el corazón de los hijos de Dios, les
revela la verdad de las Sagradas Escrituras y los hace producir el fruto del Espíritu.
Los hijos de Dios son sellados con el Espíritu Santo para el día de la redención.
Las Sagradas Escrituras se refieren al Espíritu Santo con diversos nombres, entre otros: Espíritu de Dios, Espíritu de Verdad, Potencia de lo Alto, el Consolador y Poder del Altísimo.
Al hablar del Espíritu Santo lo refieren como la influencia divina, el poder intangible e invisible que procede del Altísimo, el poder que impulsa al
creyente a hablar y actuar conforme a la voluntad de Dios.

El ángel que le anunció a la virgen María que concebiría y pariría un hijo al que pondría por nombre Jesús, se refirió al Espíritu Santo como el poder o virtud del Altísimo.
Ese poder o virtud que al hacerle sombra posibilitó que la virgen María concibiera un hijo sin tener contacto sexual con su marido: “… ¿Cómo será esto? porque no conozco varón. Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo
vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo
santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” Lucas 1:34-35. La virtud del Altísimo, en la versión original del griego se traduce como “poder del
Altísimo”.
El Señor Jesucristo, explicó a sus discípulos que el Espíritu Santo es una potencia que emana o procede de Dios en Lucas 24:49 y en Juan 15:26.
Esta misma enseñanza es confirmada por el apóstol Pablo, con las siguientes palabras:
“Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu
del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el
Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado” 1 Corintios 2:11-12.
El Espíritu de Dios es una parte de Dios mismo. En este sentido, el espíritu del hombre no es otra persona dentro del hombre como tampoco el Espíritu de Dios es
otra persona dentro de Dios. Además, menciona que si esa influencia o potencia que emana y procede de Dios está en nosotros, podremos conocer lo que Dios nos ha dado.
Esto, nos hace comprender que el Espíritu Santo no es una persona coeterna y consubstancial con Dios y el Señor Jesucristo como afirman las denominaciones católicas y protestantes que creen en la trinidad.

Esos grupos para fundamentar su
doctrina trinitaria utilizan la cita que dice: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno.” 1 Juan 5:7.
Las palabras del apóstol Juan contenidas en el versículo ocho, clarifican el mensaje
contenido en dicho capítulo:
“Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, y el agua, y la sangre: y estos tres concuerdan en uno.” 1 Juan 5:8.
Como se observa, no se menciona absolutamente nada del Padre y el Hijo. La doctrina trinitaria no tiene ningún fundamento bíblico.
El Espíritu Santo no es una persona sino la influencia o poder que procede de Dios.
No obstante, dicho nombre se debe usar con temor y reverencia porque la persona que blasfema contra esa influencia divina comete un pecado imperdonable, como lo
indicó el Señor Jesucristo:

““Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres: mas la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada a los hombres. Y cualquiera que hablare contra el Hijo del Hombre, le será perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero:”
Mateo 12:31-32.
La Iglesia de Dios fundamenta su creencia de que el Espíritu Santo es la influencia divina o poder que procede del Padre para guiar a las personas a hacer la voluntad del Altísimo, de conformidad con las siguientes citas bíblicas.
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1
EL CONSOLADOR PROMETIDO POR EL SEÑOR JESUCRISTO:
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros
para siempre: Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir,
porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con
vosotros, y será en vosotros… Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho.” JUAN 14:16-17 y 26.
2
EL ESPÍRITU DE VERDAD MUESTRA LAS COSAS QUE HAN DE VENIR:
“Pero cuando viniere aquél Espíritu de verdad, él os guiará a toda
verdad; porque no hablará de si mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y
os hará saber todas las cosas que han de venir.” JUAN 16:13.
3
POTENCIA DE LO ALTO PARA TESTIFICAR DEL SEÑOR
JESUCRISTO:
“Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá
sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y
Samaria, y hasta lo último de la tierra.” HECHOS 1:8.
4
HACE PRODUCIR EL FRUTO DEL ESPÍRITU:
“Mas el fruto del
Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.” GÁLATAS 5:22-23.
5
LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO:
“Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.” HECHOS 4:31.
6
LOS HIJOS DE DIOS SON SELLADOS CON EL ESPÍRITU SANTO PARA EL DÍA DE LA REDENCIÓN:
“Y no contristéis al Espíritu Santo
de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención.” EFESIOS
4:30.