Creemos que el Señor Jesucristo estuvo presente en el plan divino de salvación desde antes de la fundación del mundo. Es el Verbo hecho carne por medio del cual Dios habló al hombre.
El Señor Jesucristo fue la razón o causa por quien Dios hizo todas las cosas.
Las Sagradas Escrituras explican la existencia del Señor Jesucristo desde antes de haber sido hecho carne y nacer del vientre de María. Tuvo que tomar forma humana para ser semejante a las personas para cumplir con el propósito para el que fue enviado por el Padre a este mundo.
Durante su ministerio en la tierra, el Señor Jesús declaró abiertamente su divinidad a todas aquellas personas con las que tuvo contacto. El estuvo dispuesto a dejar su gloria para venir a éste mundo a dar su vida para la remisión de los pecados de toda la humanidad.
El apóstol Pablo menciona que el Señor Jesucristo es la potencia y la sabiduría de Dios. 1 Corintios 1:22-24. El Señor Jesucristo siendo la sabiduría de Dios, menciona que antes que el polvo de la tierra fuera formado y aún antes que el Padre creara éste mundo, él estaba con Dios dándole orden a las cosas:
“Eternalmente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra… No había aún hecho la tierra, ni las campiñas, Ni el principio del polvo del mundo… Cuando establecía los fundamentos de la tierra; Con él estaba yo ordenándolo todo…” PROVERBIOS 8:23, 26, 29 y 30.
La coparticipación del Señor Jesús junto con el Padre fue para darle orden a todas las cosas creadas por Dios, estableciendo las leyes que iban a regir el funcionamiento del cielo, la tierra y de todas las cosas que existen en ellos:
“Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus onda; Jehová de los ejércitos es su nombre. Si estas leyes faltaren delante de mí, dice Jehová, también la simiente de Israel faltará para no ser nación delante de mí todos los días… Así ha dicho Jehová: Si no permaneciere mi concierto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra. También desecharé la simiente de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su simiente quien sea señor sobre la simiente de Abraham, de Isaac, y de Jacob…” JEREMÍAS 31:35-36 y 33:25-26.
En la traducción del hebreo, el versículo 25 dice de la siguiente manera: “Así ha dicho el Eterno, si no fuese por mi pacto de día y noche, las leyes del cielo y la tierra no hubiera establecido.” El Tanaj, Tomo 3, edición bilingüe hebreo–español, traducido y comentado por Yaacob ben Itsaj Huerin, editorial Jerusalem de México.
En el Antiguo Testamento, antes de que el Señor Jesucristo fuera hecho carne es referido en diversas ocasiones como Jehová, Dios de Israel, Jehová de los ejércitos. Resulta obvio que el nombre del Señor Jesucristo no se encuentra registrado en el Antiguo Testamento, porque los nombres de Jesús y Cristo indicaban las funciones que tenía que desarrollar el Hijo de Dios al venir a este mundo.
El nombre de Jesús proviene de la forma griega del nombre hebreo Yehosuah que significa “Jehová es salvación”, pues como dijo el ángel de Dios ese niño salvaría al pueblo de sus pecados. El nombre de Jesús indicaba su función como salvador o redentor del mundo al morir en la cruz del calvario: “… y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Mateo 1:21. El nombre de Jesús o Yehosuah significa literalmente Jehová es la fuente de la salvación. En el Antiguo Testamento hay innumerables referencias a que Jehová haría surgir un salvador, un ser mortal que salvaría a su pueblo. Y cuando Dios designa a ese salvador humano, su autoridad divina, única, permanece intacta.
El nombre de Cristo proviene de la forma griega de la palabra hebrea mashíaj (mesías) que significa ungido. En diversos pasajes de las Sagradas Escrituras se habla de un rey mesiánico, descendiente de la casa de David, que encabezaría el renacimiento del pueblo judío. En la época del segundo templo de Jerusalem se esperaba la llegada del Mesías para que anunciara el fin de los tiempos. El nombre de Cristo indicaba su representación de ungido de Dios, enviado como hombre a la humanidad para anunciar las buenas nuevas de salvación: “… el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo… Dícele Jesús: Yo soy…” Juan 4:25-26. “El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: Me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón. Para pregonar a los cautivos libertad y a los ciegos vista. Para poner en libertad a los quebrantados: Para predicar el año agradable del Señor.” Lucas 4:18-19.
La promesa para todos aquellos que hacen la voluntad de Dios es que en un futuro, los que creyeron en el Señor Jesucristo de la manera como dicen las Sagradas Escrituras, compartirán la gloria que el Señor Jesús tuvo con el Padre antes de que el mundo fuera creado.
La Iglesia de Dios fundamenta su creencia de la preexistencia del Señor Jesucristo de conformidad con las siguientes citas bíblicas:
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1
EL SEÑOR JESUCRISTO ESTUVO CON EL PADRE DESDE EL PRINCIPIO:
“Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese.” JUAN 17:5.
2
LA RAZÓN O CAUSA POR EL QUE FUERON HECHAS TODAS LAS COSAS:
“Porque convenía que aquel por cuya causa son todas las cosas, y por el cual todas las cosas subsisten, habiendo de llevar a la gloria a muchos hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos” HEBREOS 2:10.
3
EL SEÑOR JESUCRISTO ES EL VERBO DE DIOS HECHO CARNE:
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios… Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” JUAN 1:1-2 y 14.
4
DIOS TOMÓ DECISIONES JUNTAMENTE CON SU HIJO:
“Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” GÉNESIS 1:26. “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal: ahora, pues, porque no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre” GÉNESIS 3:22. “Ahora pues, descendamos, y confundamos allí sus lenguas, para que ninguno entienda el habla de su compañero” GÉNESIS 11:7.
5
FUE ANTES DE QUE EXISTIERA ABRAHAM Y FUE LA PIEDRA DE LA CUAL BEBIERON LOS HIJOS DE DIOS EN LOS DÍAS DE MOISÉS:
“Abraham vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vio, y se gozó. Dijéronle entonces los Judíos: Aun no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Díjoles Jesús: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.” JUAN 8:56-58. “Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo” 1 CORINTIOS 10:4.
6
LA PREEXISTENCIA DEL SEÑOR JESUCRISTO FUE CON OTROS NOMBRES Y BAJO OTRAS CARACTERÍSTICAS:
“A Jehová de los ejércitos, a él santificad: sea él vuestro temor y él sea vuestro miedo. Entonces él será por santuario; más a las dos casas de Israel por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalem.” ISAÍAS 8:13-14.